Tomosíntesis | Mamografía 3D

8 julio 2015 | Institucionales

Un “Sí” para la mamografía

Controlar tu salud es fundamental.
Para eso, la tecnología se pone a tu servicio.

Ahora con la mamografía tridimensional es posible obtener un estudio más exhaustivo de las mamas, detectando antes las anomalías más imperceptibles a la luz de las técnicas tradicionales. La mamografía 3D, conocida como tomosíntesis, se ha convertido así en un método revolucionario para la detección de cáncer de mamas.

 

Conocé cómo en los Centros de la Mujer de Fundación Científica del Sur y
Diagnóstico por Imágenes Adrogué cuidamos la salud femenina.

 

Tres preguntas que toda mujer tiene que saber:

1) ¿Cuándo realizarte una mamografía?

A partir de los 40 años se recomienda que todas las mujeres se realicen una mamografía una vez al año. En caso de contar con antecedentes familiares de cáncer mamario, conviene iniciar las mamografías antes de esa edad, generalmente a partir de los 35.

2) ¿Por qué es importante el control periódico de las mamas?

El estudio temprano permite la detección precoz de enfermedades benignas y de tumores, aun cuando sean demasiado pequeños para ser percibidos al tacto. De esta manera, se puede establecer un diagnóstico y tratamiento adecuado, elevando las posibilidades de curación.

3) ¿El autoexamen es eficaz?

La auto-examinación de las mamas es de mucha utilidad porque permite que la mujer, mensualmente, vaya detectando algún cambio en sus mamas como bulto, dolor o cambio de coloración para informarlo inmediatamente al ginecólogo. Se recomienda realizarlo luego del período de menstruación a partir de los 18 años.

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Imagen: www.mundofox.com

 

Mitos sobre el cáncer de mamas:

Mito 1: Si no tengo antecedentes familiares, no tendré cáncer.

Si bien la predisposición hereditaria es uno de los principales factores de riesgo, más del 80% de las mujeres afectadas por cáncer de mama no tiene antecedentes familiares. Por eso es recomendable realizar los controles periódicos en salud, con el examen físico por parte de un profesional, y, a partir de los 50 años, una mamografía cada 2 años.

Mito 2: Si mis antecedentes familiares provienen de la rama paterna, no tendré cáncer de mama.

Esto es falso, los antecedentes de ambas ramas de la familia, materna y paterna, son igualmente importantes.

Mito 3: El cáncer de mama no se da hasta la menopausia.

Si bien es cierto que el riesgo de tener cáncer de mama aumenta con la edad (más del 70% de los cánceres de mama se producen en mujeres mayores de 50 años), los tumores de mama pueden aparecer a cualquier edad. Por ello es importante consultar ante la presencia de síntomas.

Mito 4: No se puede hacer nada por evitar la enfermedad.

Se pueden hacer cosas para que sea menor la posibilidad de enfermarse de cáncer de mama:

  • Practicar un estilo de vida saludable. Está demostrado que aumentan el riesgo de cáncer de mama la vida sedentaria, la obesidad en la postmenopausia, una dieta rica en grasas saturadas y el tabaco, entre otros. Por ende, se recomienda:
    • Dieta rica en frutas y verduras y baja en grasas
    • Ejercicio físico
    • No fumar
    • Alcohol: no más de 2 copas/día

Se pueden hacer cosas para que, si aparece un cáncer de mama, las posibilidades de curarlo sean mayores:

  • Revisiones periódicas y mamografía para la detección precoz. De esta manera se puede tratar a tiempo, aumentando las chances de curación. Cuanto más pequeño es el tumor, mayor es la posibilidad de curación y menos agresivo es el tratamiento.

 

Mito 5: Tener los pechos pequeños hace ser menos propensa al cáncer de mama.

El tamaño de las mamas no tiene relación con la probabilidad de tener cáncer.

Mito 6: El uso de corpiños con aro y/o dormir con el corpiño puesto dificultan la circulación sanguínea y linfática y pueden producir cáncer.

Es aconsejable utilizar un corpiño que no ajuste demasiado ni comprima los pechos porque esto puede provocar dolores en las mamas o marcas en la piel, pero no existe relación alguna entre la ropa interior y el riesgo de desarrollar la enfermedad.

Mito 7: Si no hay síntomas no debo preocuparme.

El 75% de casi 18.000 mujeres que son diagnosticadas cada año con esta enfermedad no tenían ningún factor conocido de importancia; muchas de ellas no tienen síntomas específicos. Por eso es esencial el control periódico. En algunos casos la enfermedad se anuncia a partir de algún síntoma como nódulos en la mama, cambios en la coloración o textura de la piel, ganglios axilares duros o persistentes, entre otros. Esos síntomas deben llevar a la mujer a la consulta.

Mito 8: No hay posibilidad de padecer cáncer de mama si se ha padecido otro cáncer con anterioridad.

El riesgo aumenta si previamente se ha sufrido otro cáncer como el de ovario, de endometrio, de colon, entre otros.

Mito 9: La ingesta de anticonceptivos favorece la aparición de cáncer de mama.

No hay una evidencia científica que demuestre que los anticonceptivos orales produzcan cáncer de mama en la población sin antecedentes familiares ni personales.

Mito 10: El uso de antitranspirantes es nocivo y contribuye a la aparición de cáncer de mama.

Los antitranspirantes no provocan problemas de salud (a excepción de reacciones alérgicas de la piel en las personas muy sensibles a alguno de sus componentes); por lo tanto, su utilización es segura y no representa ningún riesgo.

Mito 11: Tener cáncer de mama es tener una sentencia de muerte.

El cáncer se puede detectar y tratar en su fase temprana, antes de que se extienda. Incluso si el cáncer se hubiese extendido, nuevos tratamientos y terapias pueden ayudar tanto a sobrevivir como a mejorar la calidad de vida.

Mito 12: Tener hijos y amamantarlos es una protección segura contra el cáncer de mama.

Es cierto que tener hijos y amamantarlos antes de los 30 años de edad reduce el riesgo de cáncer, pero no por ello es una garantía contra el cáncer de mama.

Mito 13: Tuve cáncer de mama hace 5 años. Hasta ahora no pasó nada; por lo tanto, mi cáncer de mama no se repetirá.

El cáncer de mama puede volver en cualquier momento, aunque existen más posibilidades de que suceda en el lapso de los primeros 5 a 10 años. Por eso es muy importante cumplir con el seguimiento planteado por los profesionales y de por vida.

Mito 14: Tengo un nódulo en la mama. Es cáncer.

La mayoría de los nódulos en la mama NO son cáncer. Pero como también puede ser una forma de presentación de la enfermedad, todo nódulo u otro síntoma que aparezca en la mama debe llevarla a la consulta médica sin demora.

Mito 15: Remedios de hierbas y suplementos nutricionales pueden ayudar a curar el cáncer de mama.

No hay ningún estudio científico que pruebe que los remedios de hierbas o suplementos nutricionales ayuden a curar el cáncer de mama. Algunas de estas medicinas alternativas afectan la eficacia de los medicamentos que los médicos prescriben habitualmente y pueden causar efectos secundarios o interferir con la efectividad de las terapias tradicionales. Es importante decirle al médico qué otros tratamientos está recibiendo el paciente.

Mito 16: Fui llamada porque necesitaban tomar “proyecciones adicionales” de las mamas después de mi mamografía. Quiere decir que tengo cáncer.

Las “proyecciones adicionales” son necesarias para definir una imagen que no es clara en la mamografía, pero esta imagen “no clara” puede ser una lesión benigna o simplemente mama normal.

Mito 17: Las mamografías son dolorosas.

¿Son las mamografías cómodas? No. Pero no producen un dolor insoportable, y la mayoría de las mujeres confirmarían lo mismo. Las mujeres que todavía menstrúan deben organizar su turno para la mamografía durante las dos primeras semanas de su ciclo menstrual, cuando sus mamas están menos sensibles. Si usted encuentra que las mamografías son dolorosas, hable con la técnica que la realiza. Debe tener en cuenta que la compresión ayuda a tener una mejor imagen, que facilitará la lectura del profesional que evalúa el estudio.

Mito 18: Mi nódulo en la mama es muy doloroso, por lo que seguramente no es cáncer, ya que los nódulos cancerosos supuestamente no son dolorosos.

En general el cáncer de mama no causa dolor, pero su presencia no excluye la posibilidad de cáncer. El dolor es un síntoma inicial de cáncer en un bajo porcentaje o en estadios avanzados. No hay relación entre el hecho de que un nódulo sea o no doloroso con el hecho de que sea cáncer. Toda tumoración en la mama debe ser controlada por un médico.

Mito 19: Si un cáncer es expuesto al aire durante una cirugía, se va a propagar.

La cirugía no causa la propagación del cáncer. Por el contrario, es un pilar fundamental en el control local de la enfermedad, y dejar el tumor sin tratamiento es el puntapié inicial para que la enfermedad progrese y se disemine.

Mito 20: La terapia de radiación es peligrosa y quemará mi corazón, mis costillas y mis pulmones.

Las técnicas actuales de radiación son seguras y efectivas para tratar el cáncer de mama y presentan pocas complicaciones. Los métodos utilizados en la actualidad minimizan la exposición del corazón, de las costillas y los pulmones a la radiación. Puede ser que las mujeres sufran un oscurecimiento de la piel durante el tratamiento o un enrojecimiento similar a una quemadura por exposición solar. Esto desaparece una vez que termina el tratamiento.

Mito 21: Comer pollo aumenta el riesgo de tener cáncer de mama.

Existe la falsa creencia de que a los pollos se les inyectan hormonas para que logren un mayor crecimiento en menor tiempo. El crecimiento extremadamente rápido de los pollos de engorde es muy fácil de explicar y entender a través del mejoramiento genético, con el que se logran estos niveles de productividad. Por ende, los pollos no cuentan con ninguna sobrecarga hormonal y, además, es una carne blanca por lo que DEBE incluirse en toda dieta equilibrada.

Mito 22: Si tengo síntomas, ya es tarde.

Si bien es cierto que el pronóstico del cáncer de mama es mejor cuanto más pequeño sea el tumor, muchas mujeres se curan aun teniendo nódulos palpables. Siempre se está a tiempo para recibir tratamiento y mejorar.

Mito 23: La punción desparrama el cáncer.

Las punciones con agujas finas o gruesas se usan desde hace mucho tiempo para hacer diagnóstico. Son métodos seguros y NO diseminan la enfermedad. Las complicaciones que pueden ocurrir, con poca frecuencia, son hematomas y muy raramente infecciones.

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