Día Mundial del Corazón

27 septiembre 2019 | Efemérides

El corazón y el espejo

            Desde hace 19 años existe un motivo especial para recordar que el 29 de septiembre en todo el mundo se recuerde al corazón. La fecha no obedece a nada especial, solo es una fecha. Y el motivo es para recordar cómo podemos cuidar a éste noble órgano.

            Si nuestro corazón se forma y empieza a latir a partir de la 5ta semana de gestación, debemos pensar que es al menos 6 meses mayor que lo que muestra nuestra partida de nacimiento; coloquialmente es más viejo que nosotros. Cuando nos miramos al espejo nos reflejamos a través del tiempo. Pasan los años y quizás nos preocupen las arrugas, las canas… las ¨apariencias¨. Pero nuestro espejo no refleja nuestro interior, que tampoco es inocuo al paso del tiempo. Nuestro corazón puede tener signos de envejecimiento, y no percibirlo. Y lo hace a más temprana edad cuantos más factores de riesgo cardiovasculares tenemos. Este es el motivo por el cual, cada 29 de septiembre pensemos que hay un espejo para evaluar nuestro corazón y que existen herramientas para evitar que envejezca más rápido que nuestra apariencia.

            Entonces, ¿podemos decir que un paciente joven puede tener un corazón de un anciano?

            Esto dependerá principalmente de nuestros hábitos que ayuden a que la enfermedad cardiovascular aparezca precozmente y avance rápidamente. Estos factores están claramente definidos en los que podemos modificar o controlar, como la hipertensión arterial, tabaquismo, dislipidemias, sobrepeso, sedentarismo y la diabetes. Hay otros factores que influyen que es la carga genética y la edad avanzada. La consecuencia de los malos hábitos es la aparición de la ateroesclerosis, expresada como la enfermedad de cualquier arteria del cuerpo que involucra cualquier órgano noble como los riñones, miembros, cerebro y el corazón (ACV, infartos).

            Por tal motivo es esencial realizar no solo controles de nuestro metabolismo, sino algo más importante: incorporar un estilo de vida con hábitos saludables como la buena alimentación, el ejercicio físico, la cesación tabáquica, y lo más difícil en éste milenio: el stress.

Hábitos recomendables (Fundación Cardiológica Argentina):

  1. NO FUMES: más de 9 millones de argentinos fuman regularmente, pero 7 de cada 10 han expresado el deseo de dejar de fumar. Unos de cada tres adultos fuman, y más de 70% de los niños están expuestos a los tóxicos del tabaco (consumidores pasivos). Al dejar de fumar disminuyen con el tiempo, la probabilidad de contraer cáncer y de detener el avance de la enfermedad ateroesclerótica.
  2. REALIZÁ ACTIVIDAD FÍSICA: realizada en forma regular, es incuestionable los beneficios en la prevención de la enfermedad coronaria a corto y largo plazo. Tener en cuenta que optar por escaleras, caminatas rutinarias como pasear al perro, andar en bicicleta, es un buen inicio para luego avanzar a la actividad física programada según la edad.
  3. ALIMENTACIÓN SALUDABLE: es aquella que contiene amplia variedad de alimentos ricos en nutrientes seleccionados. Debemos consumir diariamente 5 porciones de frutas y verduras en variedad de tipos y colores; reducir el uso de sal y alimentos de alto contenido de sodio (alimentos procesados y enlatados) así como el consumo de bebidas azucaradas; consumir leche, yogur o queso, preferentemente descremados; al consumir carnes, quitarle la grasa visible e incluir pescado y huevo; consumir legumbres, cereales integrales, papa, batata o choclo; consumir aceite preferentemente de oliva como condimento, frutas secas o semillas.

            El espejo de nuestro corazón puede evaluarse con un sencillo interrogatorio, examen clínico, rutina de laboratorio, tomas de la tensión arterial, electrocardiograma, pruebas de esfuerzo y eventualmente un ecocardiograma. Esto nos dará la información necesaria de cuál es la probabilidad de la existencia o no de enfermedad cardiovascular. A partir de éste punto uno insiste en la prevención primaria (evitar la enfermedad) o secundaria (evitar complicaciones de la enfermedad ya existente).

            La ateroesclerosis siempre tiende a avanzar, es parte de nuestro envejecimiento. Evitemos que se produzca precozmente o dañe arterias que irrigan órganos blancos: cuantos más factores de riesgo cardiovascular tengamos, nuestro corazón estará avejentado, aunque nuestro espejo nos refleje jóvenes.

Texto escrito por el responsable de nuestroDepartamento de Imágenes Cardiovasculares, el Dr. Gustavo Lanosa.

Top