La Infancia

La infancia, ese hermoso y crucial período de la vida, es un capítulo fascinante desde la perspectiva médica. Más allá de los términos técnicos, quiero llevarnos a explorar este mundo lleno de asombro y descubrimientos.

La infancia, como etapa de desarrollo humano, es un tiempo de sorprendente crecimiento y cambio. Desde el momento en que nacemos, nuestro cuerpo y mente comienzan una danza sincronizada de transformación. Los pequeños son como esponjas, absorbiendo conocimientos, habilidades y experiencias a un ritmo asombroso.

Desde la óptica médica, observamos cómo los huesos se fortalecen, los órganos se desarrollan y las conexiones neuronales se forman con una rapidez maravillosa. Los niños tienen la capacidad de sanar y recuperarse con una asombrosa velocidad, lo que a menudo deja boquiabiertos a los profesionales de la salud. Esto no solo es un testimonio de la resistencia innata del cuerpo humano, sino también una muestra de la importancia de brindarles un entorno propicio para su bienestar.

El sistema inmunológico de los niños, aunque en desarrollo, es ingenioso y capaz. Es como un aprendiz que se perfecciona con cada encuentro con el medio ambiente incluyendo microbios (virus, bacterias, etc), construyendo gradualmente una defensa robusta contra futuras amenazas, incluyendo por supuesto las vacunas incluidas en el calendario nacional. Es el momento de forjar esta valiosa inmunidad, al tiempo que se les proporciona cuidados y atención.

Pero la infancia no es solo sobre el cuerpo, observamos cómo los cimientos del comportamiento, la personalidad y la salud mental se establecen en estos primeros años. Los niños aprenden a explorar, comunicarse, compartir y formar vínculos emocionales. Cada interacción, cada abrazo y cada palabra amorosa que reciben contribuye a su desarrollo emocional y social; como también lo hacen las palabras negativas y la violencia en todas sus formas.

La ciencia nos enseña que la infancia es un período crítico para la nutrición adecuada. Los alimentos que los niños consumen juegan un papel fundamental en su crecimiento físico y cognitivo. Se sabe que la nutrición durante los primeros mil días de vida, tiene un alto impacto en la salud futura y en el desarrollo de enfermedades a largo plazo, incluso en condiciones médicas que a priori uno pensaría como no relacionadas con el intestino como las neurológicas y cardiometabólicas. Una dieta balanceada y nutritiva no solo ayuda a construir huesos fuertes y músculos saludables, sino que también contribuye al desarrollo de un cerebro en crecimiento.

Mirando hacia el futuro, reconocemos que los cimientos establecidos en la infancia tienen un impacto duradero en la salud y el bienestar a lo largo de toda la vida. La inversión en la salud y el desarrollo de los niños, desde la etapa más temprana, es un regalo invaluable que trasciende el presente y se refleja en generaciones futuras.

Así que recordemos siempre la maravilla de la infancia. Cada risa, cada paso tambaleante, cada pregunta curiosa es un recordatorio de la asombrosa capacidad del cuerpo humano para crecer, sanar y florecer. Y con la atención adecuada, el amoroso apoyo y la validación adecuada, estamos contribuyendo a construir un futuro saludable y brillante para estas pequeñas estrellas en ciernes.

Dr. Didier Bruno

Gerente Médico del Área de Medicina Preventiva

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